Mi Hijo en Edad Preescolar Está Fuera de Control
“Mi hijo en edad preescolar está fuera de control. Tiene 3 años y medio y no para de pelear con su hermano mayor (de 5 años), incluyendo puñetazos, golpes y patadas sin provocación. También ha empezado a tener rabietas en las que pierde la cabeza por nada y tengo que sacarlo de la acera y esquivar sus puños mientras grita tan fuerte que deja de respirar bien. Siempre ha sido un niño dulce, pero ya no. ¿Qué demonios puedo hacer? El médico dice que en realidad no hay nada físicamente mal y ahora mis otros hijos y mascotas están empezando a estar asustados, siento que estoy fracasando».

Me gustaría empezar pensando en ti primero: No estás fracasando. Cuando nuestro hijo muestra comportamientos difíciles, es fácil pensar que estamos fracasando como padres, pero no es así. Estás haciendo lo mejor que puedes con las herramientas que tienes. Intenta dejar atrás la culpa. Como padres, todos pasamos por momentos difíciles.
Ahora pensemos en tu hijo:
- Mencionas que muestra este comportamiento problemático en casa. ¿Qué hay del colegio? ¿Muestra un comportamiento similar? Habla con su profesor para averiguarlo si no lo has hecho.
- ¿Ha pasado algo en la vida de tu hijo? ¿Os habéis divorciado, mudado de casa o habéis tenido un bebé?
- Si tu hijo se comporta así en casa y en la guardería, podría indicar que tiene problemas para regular sus emociones. Esto es algo muy común en niños de su edad.
- Cada vez que golpee a su hermano mayor, dile suavemente: “No, no puedes pegar/gritar/morder”. Díselo cada vez que se comporte de esa manera.
- Si tiene una rabieta, espera a que se le pase. No cedas ante lo que quiera, porque si refuerzas su comportamiento, lo repetirá. Sé que puede ser increíblemente difícil ver a tu hijo gritar y patalear, pero es lo mejor que puedes hacer. Mantente cerca, asegúrate de que esté seguro y espera a que se calme. Es inútil intentar razonar con él una vez que la rabieta ha empezado, porque no puede razonar.
- Mantén estas estrategias y sé constante. La constancia es clave.
- Es probable que, a medida que tu hijo mejore su capacidad para hablar, ya no necesite comportarse agresivamente. A veces, los niños pequeños se comportan agresivamente porque se frustran al no poder expresar sus sentimientos y pensamientos.
- Alábalo. A los niños les gusta complacer a sus padres, así que cada vez que haga algo bueno, elógialo y sonríele: “Mira qué bien has compartido con tu hermano”; “Me has ayudado mucho hoy”.
- Establece una rutina constante para que su hijo sepa cuándo es hora de acostarse, bañarse, comer y jugar. Los niños necesitan límites y rutinas claras porque les brindan seguridad y estabilidad.
- Por último, recuerda siempre que tu hijo no es malo ni agresivo. Solo que a veces se comporta agresivamente.
Espero que estas estrategias funcionen. Contáctame si quieres hablarlo más a fondo.
Les deseo todo lo mejor.
Ana
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